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Niños y soldados. Acosta Ñu, la peor masacre bélica de la historia

 

En Paraguay, todos los 16 de agosto se conmemora el día del niño, recordando la masacre de Acosta Ñu. Este acontecimiento ocurrió el 16 de agosto de 1869 cuando la Guerra Guasú (conocida en Paraguay como Gran Guerra) o Guerra de la Triple Alianza, ya estaba decidida a favor de Brasil, Argentina y Uruguay. En este artículo, detallamos cómo se desarrolló esta matanza, sobre todo de niños, y porqué se lo considera como uno de los hechos de guerra más atroces de la historia mundial. Consideramos que la reflexión sobre este hecho puede ser de utilidad para los que luchamos por construir una sociedad más justa, libre e igualitaria en Paraguay y en toda América Latina.

 

Se reclutaron niños en ambos bandos, pero lo inusual fue que en Acosta Ñu los niños paraguayos combatieron.

 

Guerra Guasú

Francisco Solano López asumió en 1862 como presidente de Paraguay, continuando un control férreo sobre el país instaurado por su padre, Carlos Antonio López. Durante esta etapa, Paraguay había logrado un desarrollo económico relativamente autónomo y un control de su comercio exterior, por fuera de la influencia de la gran potencia mundial del Siglo XIX, Inglaterra.

 

A la oposición de Inglaterra, se sumaban diversas disputas políticas, económicas y territoriales que mantenía Paraguay con Argentina, Uruguay y Brasil. En este contexto, hacia 1864, estalló la guerra que enfrentó a Paraguay con estas tres naciones, en lo que puede considerarse uno de los conflictos bélicos más desequilibrados, tomando en cuenta el poderío militar de Argentina y, fundamentalmente, de Brasil.

 

Hacia 1869 la guerra ya estaba definida a favor de la Triple Alianza. Paraguay no tenía recursos económicos, ni armamentos y había perdido a casi todos sus soldados. En enero de este año cayó Asunción, y la ciudad fue saqueada por las tropas brasileñas. Frente a una derrota irremediable, Solano López tomó una decisión desesperada: movilizar militarmente a poblaciones enteras, incluyendo a niños y ancianos, para intentar la defensa del país.

Batalla de Campo Grande (Acosta Ñu). Pintura de 1871 de Pedro Américo de Figueiredo e Melo

 

La Masacre de Acosta Ñu

El 16 de agosto en Acosta Ñu, unos kilómetros al Sur de Asunción, un ejército paraguayo al mando del General Bernardino Caballero y formado por 3500 efectivos, la mayoría de ellos niños y ancianos, se enfrentó a una fuerza brasileña de más de 20.000 hombres al mando del francés Luis Felipe María Fernando Gastón de Orleans, conde D´Eu. La improvisada milicia guaraní estaba armada, sobre todo, con palos, lanzas, hondas y machetes, mientras que el ejército de Brasil contaba con soldados experimentados y muy bien equipados.  

 

Las fuerzas paraguayas están conformadas mayormente por niños entre 9 y 15 años, pero también había pequeños de 6, 7 y 8 años y veteranos entre 16 y 50 años. Las madres de estos niños se hallaban escondidas en una selva cercana, pendientes del desenlace de la batalla. Hacia las 8.30hs de la mañana comenzó el enfrentamiento. En un primer momento las tropas paraguayas adultas, lograron frenar el avance de los brasileños. Sin embargo, esto se hizo a costa de enormes bajas entre los defensores que obligó a las tropas de niños a combatir. La caballería aliada, con mucho mejor armamento, mantuvo el ataque durante toda la mañana y fue encerrando a las fuerzas paraguayas.

 

Ya en horas de la tarde la situación de la milicia paraguaya era desesperada. Sólo quedaba, rodeado, un minúsculo grupo de niños-soldados resistiendo, y fueron exterminados por el ejército brasileño- El historiador brasileño Julio José Chiavenatto, describe así las escenas finales de la jornada:

 

“Acosta Ñu es el símbolo más terrible de la crueldad de esa guerra: Los niños de seis a ocho años, en el calor de la batalla, aterrados, se agarraban de las piernas de los soldados brasileños, llorando, pidiendo que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en las selvas próximas las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas empuñaron las lanzas y llegaron a comandar grupos de niños en la resistencia”.

 Plano del Profesor Andrés Aguirre sobre la fase final de la batalla.

Mark Levene plantea que “Hay masacre cuando un grupo de animales o de personas, sin defensa, al menos en ese momento, son matados, las más de las veces por otro grupo que cuenta con medios físicos y el poder que le permiten emprender la matanza sin peligro físico para sí mismo”. Es decir, es un hecho que ocurre en un lugar preciso y un tiempo limitado, que se caracteriza por una asimetría enorme en la relación de fuerzas. En Acosta Ñu se dio esta asimetría ya que, luego de 10 horas de combate, el saldo fue de 3300 paraguayos muertos y sólo 50 bajas del lado brasileño.

 

Una guerra de clase

Poco después, marzo de 1871, Solano López fue asesinado en el combate Cerro Corá, lo que determinó el fin a la guerra. Claramente, Paraguay quedó destruido, con un desequilibrio demográfico enorme (1 hombre por cada 9 mujeres) que tuvo consecuencias decisivas para el futuro del país. La historiografía nacionalista paraguaya ha intentado subrayar el sentimiento patriótico y la entrega suprema de los niños-soldados en Acosta Ñu. Pero, ¿es posible sostener esto? ¿No fue acaso una aberración enviar a una muerte segura a esos niños? Las clases dominantes intentan reforzar siempre el nacionalismo y glorifican la guerra para mantener una estructura de control sobre la población: ayer y hoy.


Protesta de jóvenes paraguayos contra el manejo de la pandemia por parte del presidente Abdo Benítez, marzo de 2021

 

Para comprender la guerra y las causas socioeconómicas y geopolíticas que la desencadenan, es necesario despejar los mitos nacionalistas que la rodean. Sobre todo, porque no podemos disociar las devastadoras consecuencias que tuvo para el pueblo paraguayo. Un análisis crítico e histórico nos permitirá entender que lo que pasó en Acosta Ñu pareciera reproducirse en otros territorios, como hoy en Gaza, donde miles de niños son masacrados en vivo y en directo. Sin embargo, la denuncia de estos crímenes no sólo se trata de una cuestión moral o humanitaria. Se refiere a un sistema social y económico, el capitalismo, que sobrevive en base a la expansión y el conflicto permanente, desplegando una realidad de violencia y guerra en beneficio de una clase social.

 Léase

Aguirre, Andrés (1979), Acosta Ñu, epopeya de los siglos; Editorial Patria.

Chiavenatto, Julio José (1984), Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay, Carlos Schauman Editor

Levene, Mark y Penny Roberts eds. (1999), The Massacre in History, Berghahn Books

Toso, Sergio Grez y Caro, Jorge Elías (Comps.) (2021), Masacres obreras y populares en América Latina durante el siglo XX, Ediciones Imago Mundi.

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