Las corrientes heréticas surgieron como un crítica al orden episcopal, especialmente frente a la corrupción y el enriquecimiento de la Iglesia frente al empobrecimiento de las masas campesinas y urbanas en la Edad Media. Aunque también criticaron aspectos doctrinarios de la iglesia como la cuestión del matrimonio y predicar sin licencia. En este escrito analizaremos el movimiento de los dolcinitas encabezado por el fray Dulcino que despertó adhesiones y simpatías entre los aldeanos y generó un dolor de cabeza al orden papal
¿Un mendigo loco y sodomita?
Proveniente de una familia acaudalada, Davide Tornielli inició la carrera
eclesiástica en la región de Novara, Italia. Mientras cursaba sus estudios
eclesiásticos, Davide habría conocido las enseñanzas de Gherardo Segarelli,
fundador de la secta los apostolici y
ejecutado por la Inquisición. Es importante mencionar que la literatura
herética circulaba clandestinamente y se formaban grupos de lectura donde se
intercambiaban opiniones y se planteaba el retorno a los orígenes primitivos de
la Iglesia Católica. Por eso, se criticaba el enriquecimiento de la
institución vía el cobro del diezmo y se buscaba exaltar la pobreza como un
valor y modo de vida a seguir por frailes y obispos.
Fray Dulcino
En el año 1300, Tornielli cambió su nombre a fray Dulcino y fundó la orden de los dolcinites. Creían que era necesaria la abolición de los bienes privados y, una vez, realizada esta acción se acabaría con la mendicidad. Cuando se dirigían a las aldeas, los seguidores de Dulcino clamaban a favor del arrepentimiento. En El nombre de la rosa, Salvatore, el jorobado, clamaba penitentiam agite que significaba el anuncio que el reino de los cielos estaba por llegar y pedía su sustento en el nombre de Cristo. En relación a la práctica religiosa, los dolcinitas rechazaban el celibato y eran proclives a que los representantes de la Iglesia puedan contraer matrimonio. Es que el ideal dolcinita se basaba en la creación de una comunidad basada en la igualdad de los sexos y propiedad. Es por este motivo que Bernardo Gui, una de las principales autoridades de la Inquisición, definió a Dulcino como “un mendigo loco y sodomita”.
Anticlericalismo radical
Los dolcinitas acostumbraban reunirse en cementerios, campiñas y alrededores de las parroquias donde establecían una especie de asamblea clandestina donde se arengaba la ruptura con los principios doctrinarios al denunciar la perversión y la corrupción que había alcanzado la Iglesia. Se trataban de espacios de sociabilidad que expresaban el movimiento anticlerical que se vivía a principios del Siglo XIV.
Pero a diferencia de otras vertientes heréticas, los dolcinitas, llegaron a tener posturas más radicalizadas y planteaban el saqueo y la ejecución de obispos y funcionarios de la Iglesia. Las expropiaciones de los bienes religiosos se repartían entre los miembros del movimiento y las aldeas campesinas. Este acto de caridad venía acompañado de la idea que los miembros dolcinitas debían vivir en sintonía con la pobreza de Jesus y jamás detentar algún atisbo de riqueza.
Además de campesinos, también apoyaron su movimiento los plebeyos urbanos e incluso señores feudales que se encontraban enfrentados a la Iglesia. De esta forma, Dulcino conoció a su compañera, Marghetira Di Trento, hija de la condesa Oderica Di Arco. La masividad del movimiento estaba sustentada en el papel activo que tuvo el clero rural al atraer a campesinos o siervos que se fugaban y pasaban a engrosar el ejército de los dolcinitas que se estimaba en cinco mil personas.
Represión
En 1305, el Papa Clemente V declaró a los dolcinitas
como herejes y llamó a una suerte de cruzada contra ellos. Ante la
inferioridad numérica y militar, Dulcino y sus seguidores decidieron replegarse al
interior de la región de Lombardía y recibieron la ayuda de los campesinos en materia
de comida y forraje. Dos años despues, fueron capturados por las autoridades papales y trasladados a la
Corte para ser juzgados. En el caso de Margherita Di Trento fue acusada
de brujería y descuartizada públicamente en presencia del propio Dulcino.
Sin renunciar a sus ideales, Dulcino fue torturado, desollado y finalmente quemado en la hoguera.
Para Roy Hilton, el fracaso de los dolcinitas y los movimientos anticlericales deben atribuirse a la ausencia de una organización militar, la confianza en ciertos aliados sociales (nobles o mercaderes) y a concentrar su interés en la Iglesia Católica. Sin embargo, el contenido social y político de los discursos dolcinitas criticaban a una de las instituciones más representativa del orden feudal, además de defender la idea de una comunidad igualitaria entre hombres y mujeres y llevar a cabo algunas expropiaciones de propiedades religiosas y señoriales. No es casualidad que estos movimientos hayan convergido con los levantamientos campesinos que asolaron a Europa Occidental durante el Siglo XIV.
Léase
FOURQUIN, G. (1976) Los levantamientos populares en la Edad Media. Madrid.
HILTON, R. (1978) Siervos liberados.
Los movimientos campesinos medievales y el levantamiento inglés de 1381.
Madrid.
LE GOFF, J. (Comp.) (1999) Herejías y sociedades en la Europa preindustrial, siglos XI-XVIII, Coloquio de Royaumont, 27-30 de mayo de 1962. México.
Para colaborar con Munin y Hugin puedes hacerlo
Comentarios
Publicar un comentario