Ir al contenido principal

Gilles de Rais ¿Héroe o Monstruo?

Gilles de Rais (1405-1440) fue un barón perteneciente al ducado de Bretaña que participó, junto a Juana de Arco, durante la Guerra de los Cien años (1337-1453) y la coronación del rey Carlos VII, perteneciente a la dinastía de los Valois. Aunque la vida del bretón ha sido uno de los capítulos más controvertidos de la historia medieval en particular y la historia francesa en general por la innumerable cantidad de crímenes por los que fue sentenciado. Sin embargo, Gilbert Proteau encaró una nueva biografía de aquel personaje donde se revalorizó su figura y denunció el carácter tendencioso del juicio por parte de los referentes de la Iglesia. Esta obra fue promovida por la Oficina de Turismo de Bretaña que deseaba incluir el castillo de Tiffaugues dentro de su oferta turística. El libro de Proteau abrió un debate que dividió las aguas entre los historiadores. A partir de esta confrontación historiográfica, realizaremos una sucinta reconstrucción de este individuo a modo de obtener una vista del mundo medieval del siglo XV.    


¿Un señor feudal poderoso?

    La región de la Bretaña francesa se caracterizó por ser un territorio de disputas nobiliarias tanto entre franceses e ingleses como entre los nobles de la región. Desde sus 12 años, Gilles fue un peón de un tablero de luchas políticas por las herencias, tierras y consortes. Como una gran parte de los señores feudales, heredó y construyó su fortuna bajo las presiones, negociaciones, amenazas y combates.  Su patrimonio reunió, por medio de un hábil juego de alianzas matrimoniales, servicios militares y tropelías contra otros castellanos, un gran número de señoríos. Se cuenta que una importante cantidad de sus señoríos fueron obtenidos a través de la usurpación de castillos y tierras con sus mesnadas. 

    Pero ¿por qué no fue juzgado por sus actos intimidatorios y violentos?  Aunque sus acciones a veces culminaban en demandas y protestas por los damnificados,  Gilles de Raise se encontraba bajo la protección de Arturo de Richemont, duque de Bretaña, un noble que contaba con fuertes vínculos con la realeza.  Como vasallo, nuestro personaje se encargaba de reunir ejércitos y ejecutar asedios a las pequeñas guarniciones inglesas. Estas onerosas operaciones militares traían como premio la concesión de feudos y el acercamiento hacia el círculo aristocrático más conspicuo del Duque.  

    La vida de Gilles de Rais fue la de un simple noble que buscaba construir su sendero dentro de la nobleza:  amasar una fortuna a través del uso de la violencia o el matrimonio, organizar y reunir mesnadas para obtener  algún rédito económico en la guerra o el enfrentamiento nobiliario y alcanzar la protección de un noble más poderoso que él.  
 
    ¿Compañero de Juana de Arco?
    
    La carrera militar de Gilles comenzó a abrirse paso durante la Guerra de los Cien Años. Leal a Richemont, le sirvió en 2 o 3 campañas para recuperar algunas plazas fuertes al enemigo. Su pequeño papel representa la empresa de reconquista de estados, el retorno de nobles exiliados por la ocupación anglosajona y la búsqueda de beneficios por las operaciones militares animados por un sentimiento nacional que comenzó antes de Juana de Arco.
    Entre sus principales reconocimientos se encontraba su compañerismo con Juana de Arco en varias batallas. No obstante, la reconstrucción del itinerario de Gilles prácticamente no coincide con el recorrido de la líder del ejército real.  De hecho, una de las pocas coincidencias fue el fracasado sitio de Reims (1429) que culminó con el apresamiento de Juana y su posterior ejecución. Por orden real y de su protector, Gilles y sus mesnadas no participaron del asedio.  ¿se trató de un abandono adrede? Además de no tener capacidad de decisión independiente de sus protectores, Rais no podía arriesgar su precaria fortuna y prestigio en un acto bélico que ni siquiera contaba con el auspicio del Rey. Es en el ámbito de la Corte y el Consejo Real, nido de conspiraciones y tretas entre nobles, donde se decidió el destino de Juana de Arco. 

      En 1437, Gilles De Raises se va a encontrar con dificultades financieras. Para recuperar el prestigio, organizó una obra de teatro sobre su vida haciendo hincapié en su relación con Juana de Arco. Como toda obra autobiográfica, se sobredimensionó sus operaciones militares y se manipuló su relación con Juana de Arco al punto de transformarse en una suerte principal allegado. Esta resignificación tenía que ver con un claro objetivo: recuperar su lugar dentro de la baronía francesa que se estaba perdiendo junto con sus bienes.  

Cambio de lealtad

    Ningún señor podía escabullirse del oficio de las armas ya fuera para defender sus tierras, hacer honor a sus juramentos de lealtad, responder a las convocatorias del soberano o para tomar partidos en luchas entre distintas facciones. Según Jacques Heers, la breve carrera militar de Gilles fue "completamente partidista", siempre inscrita en una clientela. Algunos de los historiadores que siguieron su trayectoria sostienen que en ocasiones trató de imponer sus opiniones, pero en realidad siempre lo hizo por cuenta de una fracción que lo protegía, lo vigilaba y no le permitía más que cierto grado de iniciativa. 

    En el contexto de la disputa nobiliaria entre los bretones y los angevinos, la figura de Richemont entró en desgracia. Por este motivo, Gilles tuvo un proyecto más ambicioso: llegar al círculo del rey. Pero servir a otro noble requería audacia y habilidad para cambiar de bando, incluso a quien en otros tiempos era un enemigo.  Con 25 años, cambió de vasallaje y rindió homenaje a Le Tremoille, un importante barón que había alcanzado la cúspide del poder al ser reconocido por Carlos VII como uno de sus principales miembros de su séquito.  

     Con 25 años, ya había obtenido una distinción como mariscal por su reputación militar. Claramente esta promoción fue lograda gracias a sus protectores. La intervención de Le Tremoille fue decisiva en este punto. Su fortuna estaba vinculada a la trayectoria de sus superiores y, por ende, a los azares de los conflictos y las maniobras políticas.

Comienzo de la ruina

    Las luchas nobiliarias se agudizaron durante la última etapa de la Guerra de los Cien Años. Le Tremoillé, el noble que le había dado impulso a la carrera de Gilles Rais al confiarles sus responsabilidades y colmarlo de distinciones, estaba atravesando por dificultades para mantenerse en la cima del poder y su caída inevitablemente arrastró a su protegido. En este contexto resurgió Richemont como la facción cercana al Rey. A nuestro personaje solo le quedaba arriesgar sus bienes y capacidad militar para retornar a su viejo protector.  

        Sin embargo,  este error de cálculo derivó en la paulatina pérdida de su reputación y riqueza. Agobiado por las deudas para reunir ejércitos y lograr un reacercamiento con la facción bretona,  Gilles de Rais fue perdiendo uno por uno sus feudos, lo cual generó la airada protesta de sus familiares para obtener alguna medida del Rey que prohibiese la venta de los bienes.  Incluso, la obsesión por obtener dinero para contratar mercenarios y reunir mesnadas lo condujo en la contratación de timadores para que investigase sobre los secretos de la alquimia. Este hecho no era insólito dado que en aquellos tiempos revueltos de guerras civiles y desorden, eran también tiempos de grandes dudas. Sus familiares, deseosos de recuperar los bienes perdidos, explotaron profundamente sus denuncias sobre la cordura y discernimiento de nuestro personaje en su obsesión por el oro milagroso.

    Su mesnada fue perdiendo su reputación y pronto fueron tildados de bandoleros a sueldos que eran contratados por un señor para zanjar rencillas locales. Le Goff cita una frase de un noble angevino que es pertinente  para este caso: la guerra no enriqueció a todos los nobles. Muy al contrario, arruinó a muchos
      
El juicio

    En 1439, Gilles de Rais fue apresado por atacar un Monasterio ubicado en la región bretona. Se tratada de un señorío que contaba bajo la protección de Richemont. Esta desesperada acción en un lugar sagrado fue su sentencia de muerte.  Las acusaciones giraron sobre tres ejes: el derroche de bienes, la pérdida de religiosidad y las practicas sodomitas del acusado. En el caso de la primera, el juicio fue una oportunidad para que el duque diera un golpe de mano a varios a feudos. Esto suscitó una crisis política ya que las propiedades de Gilles se encontraban en zonas complejas en relación a su influencia y límites fronterizos. Para evitar la expropiación bretona, los familiares de Raises acudieron a la facción angevina. 

 En relación a la religiosidad, la imagen de un señor insolvente, arruinado y desesperado derivó en su acercamiento a las prácticas de la transmutación de la materia y la fabricación del oro.  Sin embargo, no fue juzgado por un Tribunal Inquisitorial, tal como ocurrían en casos de herejía, sino por un Tribunal Episcopal en Nantes, perteneciente a la región bretona, lo cual refuerza la tesis de las intenciones del Duque por apropiarse de sus tierras.  

    Fue la acusación de sodomía la que despertó un mayor dilema entre los historiadores.  Alrededor del juicio se concentró una importante cantidad de testigos y denuncias sobre la desaparición de niños dentro de las propiedades de Gilles de Raises. Esta práctica se remontaría a los años previos a la desgracia económica de nuestro personaje. Jacques Heers sostiene que Gilles padecía de obsesión sexual y sanguinaria junto con graves trastornos de la conciencia, la personalidad y la voluntad bajo una pasión homosexual: los vecinos citan desapariciones y raptos de niños, ni una sola niña. 

    
¿Héroe o monstruo?

     En 1902, un panfleto publicado por Salomón Reinach declaró inocente a Gilles de Rais afirmando que el proceso fue un montaje orquestado por sus enemigos y la Inquisición. Casi un siglo después, esta tesis fue retomada por Gilbert Proteau que manifestó que el juicio fue un antecedente de los "procesos estalinistas" por su carácter inquisitorial. Esta extrapolación temporal contiene el grueso error de que el juicio se desarrolló por un Tribunal Episcopal. Es decir, Gilles de Raises gozó de ciertas libertades de intervención que no tuvieron los acusados por herejía o de organizar un centro trotskista-zinovietista para sabotear a la Unión Soviética.  

    Pero a pesar de las pruebas abrumadoras en su contra y el reconocimiento de la autoría de los crímenes, ¿Por qué Gilles de Rais no fue acusado con anterioridad? ¿hizo falta reunir tantos testigos y documentos acusatorios para llegar a esa conclusión? ¿A caso nuestro personaje fue muy hábil para borrar sus huellas? Creemos que la respuesta es muy simple y reduce a un simple concepto: sus alianzas y protecciones señoriales. Mientras se encontró protegido por nobles pertenecientes a los principales círculos de poder, Gilles gozó de una libertad de acción para sus tropelías y actos aberrantes mientras no interfiriese en los intereses de sus superiores. Su sentencia fue el resultado de su etapa de declive y carencia de una facción nobiliaria protectora. Posiblemente, su ejecución sirvió a la ascendiente dinastía de los Valois para dejar en claro que su gobierno monárquico no toleraría nobles rebeldes y bandoleros. También pudo ser un caso de revanchismo y ajuste de cuentas entre nobles para explicitar que los cambios de bando y las traiciones se pagan con sangre. 

Léase  
Anderson, P. (2013). El Estado Absolutista. Siglo Veintiuno Editores.

Heers, J. (1994). Gilles de Rais. Papeles del Tiempo.
 
Le Goff. (1999). La civilización del occidente medieval. Editorial Paidós. 

Proteau, G. (1992). Giles de Rais ou La Gueule du loup. Editions Du Rocher.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Misticismo en el mundo antiguo

Desde el anhelo de una pareja de campesinos por tener un hijo varón hasta la decisión de un rey para convocar a su ejército a la guerra, la magia ha ocupado un lugar importante en las creencias populares de las sociedades antiguas. En el presente escrito analizaremos el misticismo tanto instrumento de la elite para garantizar la cohesión social como un recurso de las familias campesinas para paliar su miserable vida. Sacerdotisa de Delfos Guerra y política Si traspasas el Hatti, destruirás un gran reino fue lo que le dijo la pitonisa al rey Creso de Lidia cuando le consultó si debía enfrentarse a los persas en el campo de batalla. Confiado por el presagio, el rey lidio se dirigió hacia el este y fue derrotado, siendo su reino quien caería en desgracia. Este hecho fue recopilado por Heródoto en sus famosos nueve libros de historia , para referirse que la fanfanorreria y la superstición condujeron a la caída del rey. Al igual que lo sucedido con Creso, Plutarco cita el caso de Nicías,...

El filibustero que llego al Pontificado

  En tiempos de estafas piramidales, presentamos al lector la historia de Kallistus (Calixto), un personaje fascinante cuyo itinerario no tiene desperdicio: esclavo de nacimiento, vínculos con sectores importantes del Imperio romano, preso en varias cárceles y miembro de la administración eclesiástica cristiana. Los invitamos a leer y estudiar la trayectoria de un individuo que tuvo la capacidad de explotar las fisuras entre la naciente Iglesia Católica y el languideciente Estado romano para así alcanzar la cúspide del poder.  "El más bello" Ese era el significado que le dieron sus padres a  Kallistus al ver por primera vez a su hijo en el año 155 de nuestra era . Su familia estaba compuesta por esclavos griegos que vivieron en Trastevere, un barrio histórico romano. Sin embargo, existe una incógnita en torno al origen de nuestro sujeto: ¿Quién fue su padre? Las fuentes históricas sostienen que se trató de Carpóforo, un potentado  griego, cristiano encubierto y ...

Judea la rebelde

La presente publicación reconstruye un trágico episodio de la Antigüedad. Nos referimos a la insurrección de los judíos palestinos de la región de Judea entre el 66-70 d.C. A lo largo de esta nota el lector podrá visualizar los factores que desencadenaron el conflicto y las consecuencias que condujeron a la cruenta represión y destrucción de la ciudad de Jerusalén por parte de las fuerzas imperiales romanas. Lo sucedido en Judea nos anima a reflexionar sobre la importancia de la resistencia de los pueblos frente a un opresor extranjero. Una lucha que mantiene su vigencia. La “Vida de Brian”, película producida por el grupo comediante Monthy Python (1979)   ¿Una Judea antimperialista? Si tuviéramos que destacar un rasgo de la situación política de la región de Judea entre el siglo II a. C y mediados del siglo I d. C, este sería su subordinación a las sucesivas potencias extranjeras que ocuparon el territorio. Desde la ocupación de los persas, luego los seleucidas (helenos) y, fina...