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Apartheid y oposicion en Sudáfrica (1948-1994)

 

                                 Congreso Panafricano (P.A.C.)

El período de segregación que se desplegó entre 1910 y 1948 se caracterizó por una consolidación de la supremacía económica y política de los blancos sobre los no-blancos que constituían el 80 % de la población. Durante esta etapa los sucesivos gobiernos toleraron ciertas expresiones de oposición política como el Partido Comunista Surafricano (S.A.P.C.) y el Congreso Nacional Africano (A.N.C.) En 1948 el triunfo electoral del Partido Nacional encabezado por Daniel-Francois Malan significó la puesta en práctica de una política de segregación racial mucho más dura conocida como Apartheid. Esta nueva etapa se prolongó hasta 1994 e implicó una separación de las razas en el ámbito político, económico, educativo, geográfico y social. El advenimiento de esta nueva estructura de control más autoritaria tuvo como consecuencia cambios en las formas de acción de los grupos de oposición existentes y el surgimiento de nuevas expresiones contrarias al régimen.

 

Nelson Mandela y el Congreso Nacional Africano

 

Sin dudas la organización opositora más importante fue el A.N.C.. Desde su fundación en 1912 sus objetivos fueron lograr la unidad nacional y la liberación de los africanos. El A.N.C. fue desde sus inicios un partido conformado fundamentalmente por profesionales liberales y tuvo un peso mayor en las zonas urbanas. Sus propuestas siempre estuvieron vinculadas a lograr un cambio en Sudáfrica manteniendo las estructuras de representación existentes, pero permitiendo la participación de los africanos en las mismas. Sus bases ideológicas remiten a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre promulgada por los revolucionarios franceses en agosto de 1789. Estas se pueden resumir en la idea de que la soberanía de la nación reside en la soberanía popular, en la voluntad general. Por lo tanto, para asegurar la expresión de los intereses populares en el gobierno de la nación era esencial la igualdad de los derechos políticos de todos los ciudadanos.

 

Este aspecto fue fundamental en la ideología del A.N.C. y es uno de los ejes de la Carta de la Libertad, el histórico documento redactado por los sectores opositores en 1955.  La libertad de cada uno a expresar sus ideas y difundirlas, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la libertad económica, el fin de la discriminación por raza, nacionalidad o color son otros de los aspectos programáticos e ideológicos defendidos por el partido.

                                            Un jóven Nelson Mandela
 

 El A.N.C. fue siempre un partido burgués desde el punto de vista ideológico. No obstante, parece oportuno hacer una mención sobre tres aspectos que diferencian la declaración de  1789 con la Carta de la libertad. El primero es el lugar esencial que los revolucionarios franceses le dieron a la seguridad y la defensa del sagrado derecho de la propiedad privada en su declaración. En la Carta de la Libertad, más allá de consignarse los iguales derechos a comerciar, existen referencias a la redistribución de la tierra entre los trabajadores que parecen restarle énfasis a la defensa del derecho de propiedad privada. Justamente, el gobierno del Apartheid acusó constantemente al A.N.C. de estar infiltrado por elementos comunistas. Uno de los líderes del partido desde la década del 50, Nelson Mandela, se encargó de aclarar la falsedad de esta acusación en varias oportunidades. Mandela afirmaba que la ideología del A.N.C. era el nacionalismo africano, y que nunca su partido había planteado una revolución social. Según Mandela, el programa sintetizado en la Carta de la Libertad se lograría manteniendo una economía basada en la empresa privada y en el contexto de una sociedad capitalista.

 

El segundo aspecto está relacionado con el derecho del pueblo a levantarse violentamente contra un régimen de opresión. Mientras que está idea aparece en Declaración Universal de los Derechos del Hombre, no hay mención alguna en la declaración de Kliptown. La tradición del A.N.C. había estado siempre vinculada a la no-violencia y a la búsqueda del cambio por métodos pacíficos como peticiones o audiencias  “... cuya ineficacia jamás fue desmentida”.   Sin embargo, la situación cambió luego de la masacre ocurrida en marzo de 1960 durante una protesta convocada por el Congreso Panafricano (P.A.C.). La conformación de Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación) como brazo armado del A.N.C. tuvo que ver más con la intransigencia del gobierno que con el convencimiento o la confianza de los dirigentes del A.N.C. por la lucha armada.

 

El tercer aspecto que diferencia a las dos declaraciones es la importante referencia que se hace en la Carta de la Libertad a la igualdad y la justicia social. Hay menciones a la defensa de los derechos de los trabajadores y al compromiso del futuro Estado a garantizar educación, asistencia médica y viviendas para la población. En este aspecto la ideología del A.N.C. se acerca a alguna clase de socialismo, tal como lo afirma el propio Mandela “No debo comprometerme a ningún sistema particular de sociedad que no sea el socialismo”[1]. Pero al mismo tiempo el líder no deja de expresar su admiración por las instituciones políticas inglesas y norteamericanas o de afirmar ante dos interlocutores, en el contexto de las primeras tratativas para el inicio de conversaciones con el régimen en 1986 “Les indiqué que creía en la Constitución de la Libertad, que ese documento encarnaba los principios de la democracia y los derechos humanos, y que no era un plan maestro para la instauración del socialismo en el país.”


Comunistas sudafricanos

 El Partido Comunista Africano (S.A.P.C.) y su predecesor el CPSA constituyeron fuerzas políticas claves en la lucha por la liberación surafricana. El partido comenzó a operar políticamente desde los años veinte. Luego de su polémica participación apoyando la huelga minera de 1922 (claramente racista) fue un aliado del A.N.C. durante la lucha por la liberación de Sudáfrica. Desde el punto de vista ideológico el partido se basaba en la teoría marxista. La lucha en Sudáfrica constituía un doble desafío. Por un lado, la lucha por la emancipación del proletariado y por el otro la lucha contra la segregación racial. La posición del partido era apoyar al A.N.C. y otras organizaciones en la contienda para lograr la liberación nacional que se veía como el objetivo ineludible en el corto plazo. Pero la visión del partido era que una vez lograda la liberación, las contradicciones propias del modo de producción capitalista crearían el contexto adecuado para el desarrollo de la lucha de clases y el triunfo del comunismo. 

Es interesante marcar que la colaboración entre los grupos opositores era realmente estrecha, y por ejemplo, un mismo militante podía pertenecer a la vez al A.N.C., a la central de trabajadores (S.A.C.T.U.)  y al Partido Comunista. En este sentido es interesante el testimonio de Archie Sibeko,  “ cuando estaba envuelto en la lucha por la liberación nacional el A.N.C. era el lugar apropiado, cuando buscaba mejorar los salarios y las condiciones de los trabajadores el S.A.C.T.U. era la herramienta más conveniente, ahora bien, cuando quería entender porque existía la  opresión nacional, porqué los salarios de los trabajadores se reducían o porqué el desempleo era masivo me orientaba hacia el Partido Comunista.”  El partido sostenía que la división de la oposición en diferentes organizaciones raciales (fomentada por el régimen) tenía como principal objetivo mejorar las ganancias capitalistas en el contexto de un movimiento obrero que no podía articular sus intereses. Por lo tanto, mientras que para el A.N.C. alcanzar los objetivos expresados en la Carta de la Libertad representaba el punto de llegada en su lucha, para los comunistas esta carta no era más que el punto de partida para lograr un cambio social verdadero destruyendo las bases económicas del sistema escondidas detrás de la feroz fachada del Apartheid.

 

Denis Goldberg ,  militante comunista y miembro fundador de Umkhonto we Sizwe, fue juzgado junto con Mandela en el famoso Juicio de Rivonia de 1964. Durante el largo proceso tuvo la oportunidad de debatir con Mandela acerca de la aplicación de las teorías marxistas en Sudáfrica. Según Mandela, el desarrollo histórico y la formación de las clases sociales en Europa difería mucho de las condiciones que se habían dado en Sudáfrica. Por otra parte, aconsejaba a los comunistas explicar sus propuestas refiriéndose a la realidad histórica surafricana, y no hablando de la esclavitud en Europa o el feudalismo ya que estos procesos no tenían ningún significado para las masas de Sudáfrica.

 

El Congreso Panafricano (P.A.C.) se fundó en 1958 y desde el punto de vista ideológico adhirió al panafricanismo sostenido por Kuame Nkrumah. Por otro lado, el P.A.C. rechazaba el plurirracismo al que se había volcado el A.N.C. y también se alejaba del comunismo en virtud de entender que la realidad surafricana no se encuadraba en el esquema marxista. Los métodos del P.A.C. no difirieron de los de A.N.C., es decir, no – violencia y protesta pacífica. No obstante, el P.A.C. también radicalizó sus métodos luego de la terrible represión desatada por las fuerzas del Apartheid durante una manifestación contra la ley de pases realizada en 1960 en Sharpeville.



Conciencia Negra, Inkhata y otras organizaciones

 La Organización de Estudiantes Sudafricanos (S.A.S.O.) fundada en 1969 y el movimiento Conciencia Negra (B.C.) fueron dos importantes organizaciones de oposición durante la década del 70. Steve Biko fue sin duda una figura ineludible en la historia de estas organizaciones. B.C desde el punto de vista ideológico estaba lejos del liberalismo encarnado por el A.N.C. o de las propuestas marxistas. Para  Biko, la integración planteada por el A.N.C. no era más que la adopción de valores blancos y la negación de una identidad negra. Biko planteaba que antes de encarar esta integración había que recuperar los valores propios de los africanos negros, que estaban enterrados luego de cientos de años de negación, esclavitud y sometimiento. Lo importante pasaba por construir una identidad negra, para después iniciar un proceso de integración igualitario. Para Biko la revolución era un proceso ideológico más que material, y solo cuando los negros (el concepto negro incluía para B.C. también a mestizos e indios) se liberaran desde el punto de vista mental acabarían con la opresión política y la explotación económica blanca.

 

El objetivo de B.C. era devolverle a los negros su historia, su personalidad y construir un orgullo negro ante lo que Biko percibía como un gran sentimiento de inferioridad frente al hombre blanco. Dos aspectos del programa de B.C. eran la recuperación de la unidad de comunidad propia de la cultura negra y la búsqueda de un mensaje que pudiera unificar el profundo fervor religioso del pueblo negro con la lucha que debía llevarse a cabo para obtener la liberación.

                                            Steve Biko
 

   El Inkhata yeNkuleko yeSiswe (Movimiento de liberación cultural Inkhata) fue la nueva expresión política resurgida en 1972 del viejo movimiento cultural Inkhata fundado por el rey Dinizulu en 1928. Es difícil caracterizar al movimiento liderado por Buthelezi como opositor ya que en muchas ocasiones el Inkhata operó en concordancia con los designios del régimen y fue acusado de ser un “títere” de Pretoria. Su historia en la lucha por la liberación debe calificarse por lo menos de ambigua. Inkhata basó su organización en la búsqueda de apoyo entre los Zulú, la etnia más numerosa del país. Buthelezi se presentaba como la única opción para evitar una guerra civil en Sudáfrica, en el contexto de enfrentamiento que se vivía en los 70 y 80.

 

 Su ideología rescataba los valores de la no-violencia, el respeto a las inversiones extranjeras y al sistema económico de libre mercado.  Además afirmaba promover  los valores del liberalismo, el desarrollo económico y la creación de un empresariado africano, mientras que se alejaba de las ideologías y métodos radicales que encarnaban el A.N.C. y  Conciencia Negra. El líder de  Inkhata dirigió  grandes esfuerzos a consolidar un nacionalismo Zulú incentivando su propia legitimación al presentarse como el verdadero sucesor del héroe guerrero del siglo XIX Shaka. La ambigüedad del Inkhata y su líder quedó manifestada en los numerosos enfrentamientos violentos que protagonizaron sus simpatizantes ( generalmente  contra miembros del A.N.C. y B.C.) y en la forma autoritaria e ineficiente en la que Buthelezi gobernó el bantustán de KwaZulú.

 

Otras organizaciones opositoras fueron las uniones sindicales S.A.C.T.U.  y desde 1985 C.O.S.A.T.U., el  Congreso  Indio Sudafricano, la Organización Popular Mestiza Sudafricana y el Congreso de los Demócratas ( blancos que apoyaban el proceso de liberación). Todas estas organizaciones, más allá de los diferentes orígenes, fueron confluyendo en la defensa del programa ideológico de la Carta de la Libertad y en el apoyo a la figura de Nelson Mandela.

    

Las etapas de la lucha y la articulación con Angola y Mozambique

 Desde fines de la década del 50 las distintas expresiones opositoras fueron aumentando el nivel de conflicto contra un régimen que endurecía sus políticas segregacionistas. Ya en 1950 el gobierno había declarado ilegal al Partido Comunista (C.S.P.A.) y seguía avanzando en el proceso de represión política. Ante esto poco a poco  el A.N.C. fue abandonando su tradicional moderación, y a través de la liga juvenil de la organización inició una campaña de desafío y planteo la unión con las masas para la liberación como la tarea fundamental.

 

En este sentido el congreso del pueblo de 1955 fue histórico porque allí se redactó la Carta de la Libertad y además se llegó a ese documento a través de un consenso con agrupaciones que representaban a mestizos, blancos e indios. En 1958 se produjo una escisión en el bloque opositor con la fundación del P.A.C.. El  P.A.C protagonizó la sangrienta jornada de  Sharpeville (1960) que constituyó una bisagra en el desarrollo del movimiento de liberación. Luego de la masacre el gobierno prohibió al P.A.C. y al A.N.C. que optaron por iniciar una lucha armada contra el régimen.

 

Las acciones de la guerrilla se orientaron en general a sabotajes que tenían como objetivo minar las bases económicas del régimen y desalentar las inversiones extranjeras. Esta lucha fue prontamente neutralizada por el gobierno que realizó masivas detenciones que desorganizaron y descabezaron al movimiento. Los principales líderes fueron juzgados y encerrados. Así la década del 60 transcurrió con relativa tranquilidad para el régimen, que a pesar de la reprobación internacional se consolidó sobre la base de un espectacular crecimiento económico.

 

La década del 70 se caracterizó por un rebrote del conflicto a partir de la articulación en la oposición de obreros y estudiantes. Las protestas y violentas huelgas protagonizadas por estos grupos se dieron en el contexto de una economía que comenzaba a desinflarse. El resultado fue un proceso de inflación y desocupación que golpeó duramente a los trabajadores y los estudiantes.

 

 Las huelgas en el puerto de Durban en 1973 y los gravísimos enfrentamientos ocurridos en Soweto  en 1976 expresaron un proceso en el cual la lucha popular interna ganó preponderancia frente a las limitaciones de la lucha armada planteada desde el exterior. Los habitantes de los townships , el movimiento estudiantil encuadrado en la S.A.S.O. y Conciencia Negra y los trabajadores sindicalizados luchaban por mejores condiciones materiales y más libertad identificando al perverso régimen del Apartheid como el culpable de su situación.

                                            Concentración durante las huelgas de 1973 en Durban

 En cuanto al contexto regional el triunfo revolucionario en Angola y Mozambique en 1975 parecía brindar esperanzas  a las aspiraciones de la oposición. El Apartheid aparecía como un régimen aislado en el ámbito regional y mundial, que no respetaba los derechos humanos. Sin embargo la radicalización tanto del M.P.L.A. como del F.R.E.L.I.M.O., que declararon su adhesión al  marxismo-leninismo le permitió al régimen de Sudáfrica “respirar” y volver a ser considerado por el imperialismo de occidente como el freno al avance comunista en la región. Los nuevos gobiernos de Mozambique y Angola practicaron una solidaridad activa a favor de la lucha que llevaba adelante el A.N.C.. Ambos gobiernos le permitieron al A.N.C. fundar bases en sus respectivos territorios, y por esta razón sufrieron represalias militares por parte del régimen sudafricano. 

 

 El fin del régimen

 

 La década del 80 se caracterizó por una oposición muy fuerte al régimen expresada en levantamientos urbanos, que alcanzaron la máxima tensión en el período 85-86. También es necesario mencionar los enfrentamientos que protagonizaron el Inkhata y el A.N.C. sobre todo en la zona de Natal, teniendo en cuenta el apoyo de Pretoria a la agitación Inkhata.

 

 En el aspecto político fue importante la conformación del Frente Democrático Unido que reunió una gran parte del espectro opositor. Por otra parte la figura de Mandela  era sin duda la que gozaba de mayor popularidad entre la población, y a la vez fue “elegida” por el Apartheid. Desde 1982 el  régimen carcelario de Mándela se hizo mucho más suave y de modo gradual se le permitió cierta libertad para que desarrollara su acción política. No obstante dentro del gobierno todavía perduraba una línea dura e inflexible que rechazaba una salida negociaba para un régimen que difícilmente podía seguir sosteniéndose.  

 

 En el ámbito regional hubo algunos hechos que contribuyeron a la imposición de una línea conciliatoria hacia el interior del régimen. Primero el gobierno “amigo” de Zimbabwue cayó a manos de un movimiento revolucionario nacional(1980).. En segundo término, fue importante  la derrota que sufrieron las tropas sudafricanas a manos de angoleños y cubanos en la batalla de Cuito Carnavale(1985-1986). Este fracaso puso fin al apoyo surafricano a la U.N.I.T.A.. Por último el M.P.L.A. y el F.R.E.L.I.M.O. declararon la renuncia a los principios del marxismo-leninismo, lo que le quitó peso a Sudáfrica en el cumplimiento de su papel de gendarme del imperialismo en la región. También fue crucial la constante militancia contra el  Apartheid desplegada por la organización que unificaba a los países africanos independientes (O.U.A.)

 

 En el contexto Internacional el inicio del proceso de Glasnost y la posterior caída del muro de  Berlín en el 1989 son claves para explicar el progresivo proceso de ablandamiento del régimen y la acentuación de su aislamiento. La campaña de denuncia internacional contra el régimen que con gran éxito desarrollo el A.N.C. también contribuyó en este sentido.

La articulación de estos procesos internos, regionales e internacionales; sumados a la innegable pericia política de Nelson Mandela dieron lugar al inicio de las conversaciones que culminaron con el fin del régimen del Apartheid de manera negociada y pacífica. 

 

LÉASE

Guitard, O.: Apartheid, Mexico, FCE, 1986

 Mandela N.: Hombre negro, tribunal blanco, Buenos Aires, Contrapunto, 1987

 Mandela N.: El largo camino de la libertad. La autobiografía de Nelson Mandela, Madrid, El País/Aguilar, 1995

 Goldberg, D.: “Impressions and Memories of Comunism in South Africa”, Revista Sozialismus, Julio-Agosto 2001, Hamburgo.

 

 


 

 


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